MAYO

PRIMER NÚMERO

DE LA REVISTA

MUJERES LIBRES

 

 

El Primero de Mayo de 1936 saldrá a la luz el primer número de la revista Mujeres Libres, la que se convertiría en el órgano de expresión de la agrupación anarcofeminista del mismo nombre. La revista, dirigida y redactada exclusivamente por mujeres, aunque contará con colaboraciones masculinas en sus ilustraciones, se caracterizará por la calidad y profundidad de los textos de sus 13 números, al concluir su publicación en octubre de 1938.

Los antecedentes de esta organización específicamente femenina, lo podemos rastrear en el grupo creado en Barcelona denominado como Grupo Cultural Femenino, en donde estarán presentes, entre otras, Concha Liaño, Apolonia de Castro, Felisa de Castro o Soledad Estorach. Con el paso del tiempo, surgirá otro grupo de militantes anarcofeministas en Madrid, destacando la presencia de Lucía Sánchez Saornil, Mercedes Comaposada o Amparo Poch y Gascón. Ambos grupos se unificarán, hacia abril de 1936, para sacar una revista propia, Mujeres Libres, cultura y documentación social.

El grupo Mujeres Libres, a pesar de su fulgurante crecimiento durante la Guerra Civil, en donde llegará a contar con más de 20.000 afiliadas, sufrirá la incomprensión por parte del resto de grupos del Movimiento Libertario hispano, hasta el punto de que no será reconocido como una rama más de la amplia familia del movimiento anarquista, constituido en esos momentos por la CNT, la FAI y la FIJL. No obstante, eso no impidió que siguieran trabajando por el ideal libertario, como demuestra el hecho de que, años después, en los 60, retomaran, desde Londres y bajo el empuje de Sucesos Portales y otras mujeres, la edición de una nueva revista bajo la misma cabecera de Mujeres Libres.

 

 

 

 

LA LIBERTAD

 

La libertad es la misma esencia de la vida, la fuerza impulsora de todo desarrollo intelectual y social, la creadora de toda nueva perspectiva para la Humanidad futura. La liberación del hombre de la explotación intelectual y de la opresión se halla en la filosofía mundial del anarquismo, es la primera condición indispensable para la evolución a una más elevada cultura social y a una Humanidad nueva.

(Rudolf Rocker, Anarcosindicalismo. Teoría y práctica)

 

 

 

 

  ¿Qué buscamos?

En estos tiempos de relativismo y de amnesia histórica, queremos hacer memoria del pasado vivo del movimiento anarcosindicalista e intentar vislumbrar su fructífero futuro.

 

No somos sectarios, pero si tenemos muy claro qué es y qué no es anarcosindicalismo; de ahí, que no nos dejemos engañar por revisiones que pretenden modernizar (¿alguna vez ha dejado de ser moderno el buscar la libertad de la humanidad?) la práctica anarcosindicalista, adaptándola a espurios intereses personales y/o políticos.

 

Como afirma el dicho, quien no conoce su pasado está irremediablemente condenado a repetirlo. Sabemos que la historia es el primer peldaño hacia un futuro mejor, de ahí que intentemos comprender nuestro pasado para no tener que volver a reinventar el presente en cada momento. Muchas de nuestras realidades, de nuestras libertades, fueron arrebatadas de las manos del poder tras una larga contienda de los que no tenían nada, logros y triunfos que estamos dilapidando como nuevos ricos,  haciendo amnesia de lo que costó; sangre, y no hablamos de una metáfora, cubre cada libertad que disfrutamos, sangre costará recuperarlas.

 

Por todo ello, hemos decidido construir este sitio digital, mitad como homenaje mitad como afirmación, para rescatar de la larga sombra del olvido los recuerdos de un movimiento anarcosindicalista que tanto bregó por la libertad del ser humano.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

José Barroso

CNT-Cáceres

(Periódico CNT)

 

Nacido en Cáceres ciudad el 24 de junio de 1929, en plena Dictadura de Primo de Rivera. Su madre murió cuando él tenía 8 meses y el padre a los 3 años. Entró en un hospicio de monjas. “Pero nunca consiguieron meterme en la religión”.“¿Quién te malmete en casa?” “Pero si no tengo a nadie, respondía yo”. Le echaron a los 11 años y comenzó a ganarse la vida porque, a pesar de tener abuelos maternos hacendados, éstos habían desheredado a su madre al casarse con su padre: un electricista. Entró a trabajar en la Casa Piedrilla, luego en la construcción: empresa HACHA “cobraba 4 pesetas al día en 1941”.

Por las tardes clases en Acción Católica. Pero el franquismo no lo tendría fácil con el compañero Barroso. Más tarde la mili en Canarias. A la vuelta otra vez la construcción. Tan penosas eran las condiciones laborales que el salario había que completarlo con las “faenas” del fin de semana. En 1946 llegó el seguro a HACHA, “antes se pagaba lo que se llamaba la perra gorda para estar asegurado”.

 

La organización de los trabajadores de la construcción

 

A finales de los 60 comienzan las primeras movilizaciones pues “no había condiciones ni convenio ni ná”. “En 1977 tuvimos una huelga de la construcción de 55 días”. Se organizaron más de 7.000 obreros en asambleas decisorias; también había piquetes, grupos de acción... Estaban UGT, CCOO; “aunque la más fuerte y perseguida fue la CNT” “Y yo les decía ¿por qué nos represaliais si somos gente trabajadora y estudiosa? No delincuentes”. Nos habla Barroso de la solidaridad de clase, del apoyo económico que prestaron a la huelga homónima de Badajoz: “200.000 pesetas les dimos y ellos solos nos habían dado 50.000 pesetas a nosotros”. Risas. Se firmó un mal convenio y la CNT siguió con las movilizaciones “nos encerramos en la Iglesia de San Juan, 13 ó 14 trabajadores”.

Por aquel entonces en Cáceres había sindicatos de la CNT de Construcción, Metal, Enseñanza, Oficios Varios, Textil, aparte de gente de Hostelería y Comercio, Artes Gráficas. El declive comienza sobre todo a primeros de los años 80 por conflictos internos, la labor de zapa de CCOO y UGT (“no querían que entráramos en la casa sindical y eso es del pueblo, yo y todos los trabajadores lo hemos pagado con la cuota al sindicato vertical”) y el traspaso de cuadros a otros sindicatos aunque en Extremadura no hubo escisión. “Así que teníamos que alquilar locales”: CallesParras, Muñoz Chaves, Ríos Verdes y luego en casas de compañeros.

Barroso que ha sufrido el franquismo como otros millones de españoles todavía se revuelve cuando ve calles en homenaje de la Dictadura. “Ya las están cambiando, aunque de alguna placa ya me había encargado yo”.

 

Sobre la llegada de las ideas libertarias

 

“Extremadura siempre ha sido muy de izquierdas y nosotros conocíamos lo libertario” a pesar de que apenas viniera gente de fuera ni hubiera tradición cenetista en la ciudad. Tampoco existía un contacto fluido con la gente de la Universidad que suele estar más politizada. “Antes de la democracia ya había un grupo de CNT: Pedro Arto, Julio el Cojo, Miguelón...” De distintos sectores: comercio, artes gráficas, construcción (“que es de donde más gente había”). “Después de la huelga de la construcción se acercaron unos cuantos estudiantes a la CNT”.

Sobre las instituciones dice: “no nos podían ver ni ver, lo nuestro era la acción directa”. “He sido anarquista toda la vida y todavía me miran de reojo”. Nos cuenta su encontronazo en un bar con un “facha que maldecía por mi llavero de la CNT”.

Antes de marcharnos de su casa Barroso no enseña orgulloso sus diplomas de estudios y cómo no los que le han concedido distintos sindicatos de la Regional Extremeña por su entrega y abdicación en años tan difíciles. El compañero y su esposa seguirán acudiendo a la manifestación del primero de mayo y a toda convocatoria que se tercie. “Y a ver si inauguramos ya el local nuevo que es un bajo y así puedo ir más a menudo”.